propiedades de la árnica

Árnica: ¡adiós dolor!

El Arnica montana es una planta cuya capacidad para disminuir la inflamación y el dolor en las articulaciones se ha utilizado desde hace tiempo. Por supuesto, la Homeopatía también la ha aprovechado en beneficio del ser humano.

Por: Rafael Mejía.

Apreciada por el ser humano desde épocas muy remotas, debido a su capacidad para reconfortar la piel dañada, reducir la inflamación y controlar el dolor en articulaciones, el Arnica montana es una planta originaria de los prados y zonas de pasto de las montañas de Europa central y meridional, aunque se ha extendido por Asia y América del Norte.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el árnica pertenece a “la familia de las Compuestas, de raíz perenne, tallo de unos tres decímetros de altura, hueco, velloso y áspero, ramas colocadas de dos en dos, simples, derechas, desnudas y con una flor terminal amarilla, hojas aovadas y semejantes a las del llantén, ásperas por encima y lampiñas por el envés, y semillas de color pardo, con un vilano que las rodea. Las flores y la raíz tienen sabor acre, aromático y olor fuerte, que hace estornudar”.

La raíz, el tallo y las flores pueden ser empleadas en las preparaciones homeopáticas, pero es la raíz fresca con lo que mejor se prepara la tintura.

Por cierto, el célebre médico mexicano Ignacio Fernández de Lara, en su Homeopatía familiar, explica que “la raíz, el tallo y las flores pueden ser empleadas en las preparaciones homeopáticas, pero es la raíz fresca con lo que mejor se prepara la tintura”.

Las investigaciones y siglos de experiencia han demostrado que el árnica es efectiva en caso de golpes, contusiones y dislocaciones, dolores reumáticos e inflamación de la piel. Incluso, cuando se aplica prontamente al recibir un impacto, puede evitar la aparición de moretones (hematomas), debido a que los componentes de este vegetal provocan un incremento en el flujo sanguíneo del área en que se aplica.

Aunque el uso del árnica tratada homeopáticamente es muy seguro tanto en niños como en deportistas para dar atención a impactos accidentales y caídas, es importante señalar que no se recomienda su uso directo sobre heridas abiertas o áreas donde la piel fue erosionada (raspones), ya que podría generar irritación.

Otros padecimientos

El médico homeópata estadounidense Ernest Albert Farrington comenta en su Materia Médica Clínica que el Arnica montana puede emplearse con éxito “en el reumatismo; no en el verdadero reumatismo inflamatorio, sino en el que sobreviene en tiempo de invierno y que parece ser resultado de los efectos combinados de la exposición a la humedad y al frío, y de las torceduras musculares causadas por un ejercicio brusco”.

Más aún, indica que “como Arnica obra indudablemente sobre el tejido muscular mismo, puede ser de utilidad en las enfermedades de estos tejidos; por ejemplo, cuando se ha estado trabajando afanosamente, y como resultando de esto hay un dolorimiento o magullamiento de todo el cuerpo, dando sensación de haber sido golpeado”.

Cabe subrayar que en estos casos siempre se requerirá de la evaluación de un médico homeópata calificado, basado en una elaborada y detallada historia clínica, así como en la individualidad del paciente. Por tal motivo, la recomendación de Similia es evitar la autoprescripción.

Golpes en el alma
Sin ahondar demasiado, debemos señalar que el Arnica montana también se utiliza en Homeopatía para atender algunos síntomas mentales. Por ejemplo, se indica en aquellos pacientes que no tienen clara conciencia de su estado, de modo que aseguran (incluso molestos) que “se sienten muy bien” y que no requieren atención médica, aunque su condición sea grave. También es adecuado para aquellas personas con temor a que se les acerquen o a que los toquen, por lo que prefieren estar solos.

Referencias:

  • Real Academia Española. Diccionario de la lengua española vol. 1, 21a ed. Madrid: Espasa Calpe; 1999.
  • Fernández de Lara I. Homeopatía Familiar (Manual), 5a ed. México: Médicor Ediciones; 2010.
  • Farrington EA. Materia Médica Clínica. Nueva Delhi, India: B. Jain Publishers; 1996.

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