¿Sufres con frecuencia dolores de espalda, cuello y muñecas, tu vista no es la de antes y el estrés te está quemando? Seguro tu lugar de trabajo es el responsable.
Por: Karina Galarza Vásquez.
Suele pensarse que trabajar en una oficina es de lo más cómodo porque no implica grandes esfuerzos físicos ni riesgos. Incluso, no faltan las personas que afirman que no hay razón para enfermarse por laborar ahí.
“Tan es así, que los problemas de salud asociados a estos lugares no son reconocidos por la Ley Federal del Trabajo”, comenta el doctor Rodolfo Nava Hernández, coordinador de Salud en el Trabajo de la de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Si bien un puesto denominado “de oficina” no causa extenuación física ni expone a sustancias químicas, estar sentado ocho o más horas al día en una mala silla y frente a la computadora, usar un escritorio inadecuado y tener una mala iluminación, con el paso del tiempo deriva en numerosas alteraciones.
Muchas horas en la silla
El sedentarismo y la movilidad restringida por varias horas seguidas, de acuerdo con el experto, pueden ocasionar las siguientes afecciones:
- Hemorroides. Estar mucho tiempo incrementa la posibilidad de padecerlas. Si bien no ponen en riesgo la vida, las molestias llegan a ser insoportables.
- Lesiones en columna vertebral. Permanecer por periodos largos en una silla favorece la adopción de posturas “viciosas”. En consecuencia se presentan dolencias y deformidades que pueden alterar los discos intervertebrales.
- Problemas de circulación. Si no fuera suficiente con lo anterior, también se ve afectado el flujo sanguíneo, que se manifiesta con insuficiencia que dificulta el retorno de la sangre desde los pies al sistema venoso.
Es posible prevenir los problemas anteriores si cada dos horas caminas y te levantas de tu asiento por 10 minutos. Asimismo, procura sentarte en una posición recta con los pies apoyados en el piso.
- Dolencias musculares y articulares. Los dolores de espalda, cuello y cabeza muchas veces son resultado de posturas incorrectas. A ello se suma el uso constante del teclado de la computadora y el mouse, ya que producen contracciones y tensiones musculares en manos, muñecas y brazos. ¿Qué hacer? Puedes practicar ejercicios de estiramiento de manos y muñecas, procurar periodos breves de descanso y usar un mouse y un teclado ergonómicos.
Daño en ojos
La lectura de documentos y teclear son tareas que exigen altos requerimientos visuales. Es muy probable que, tras largos periodos de trabajo, hayas sentido ardor de ojos, lagrimeo, vista borrosa, resequedad ocular y hasta visión doble.
El especialista recomienda lo siguiente:
- Revisar que el monitor de la computadora esté a la altura de la vista y a una distancia de 50 centímetros de los ojos.
- Descansar de la computadora 10 minutos por cada hora o 20 minutos después de tres horas.
- Parpadear con frecuencia para lubricar los ojos.
- Si hay reflejos de luz natural sobre la pantalla, cierra persianas o cortinas. De no hacerlo tenderías a buscar una posición incómoda que podría acarrearte otros problemas.
Trastornos respiratorios
Este tipo de padecimientos se presentan con mayor frecuencia en la temporada fría. Sin embargo, distintos factores pueden desencadenarlos, por ejemplo, los sistemas de aire acondicionado.
“Los equipos modernos generan menos problemas de salud, pero es fundamental que se les dé mantenimiento, ya que suelen alojar bacterias y hongos capaces de alterar las vías respiratorias”, explica el doctor García Nava.
Los problemas respiratorios más comunes en las oficinas son:
- Fiebre de los aires acondicionados. Es una afección que ocasiona temperatura alta, escalofríos, malestar general y dolor de cabeza.
- Rinitis alérgica. Inflama las membranas mucosas de las fosas nasales y senos paranasales; se asocia en 50% con el desarrollo de asma. Se presenta por exposición a microorganismos llamados ácaros del polvo, los cuales se encuentran en alfombras, cortinas y persianas que no se lavan con frecuencia.
Aunque sabemos que no está directamente en tus manos controlar los factores de riesgo citados, puedes hablar con tus superiores sobre la necesidad de mantener limpios los sistemas de aire acondicionado, alfombras y cortinas.
Salud mental
Las exigencias en los centros de trabajo y problemas diarios dan lugar a molestias físicas y psicológicas. Estas últimas generan bajo desempeño, ausentismo y hasta incapacidad permanente. De acuerdo con el doctor Nava Hernández, las principales son:
- Estrés. Se presenta a causa de las presiones y largas jornadas laborales; si el trabajo no cumple con las expectativas económicas, profesionales y de estatus; cuando hay escasa comunicación con los superiores; falta de autorización para tener iniciativa; malas relaciones interpersonales; al no tener posibilidad de desarrollo y demasiadas funciones.
- Síndrome de burnout. Se caracteriza por agotamiento físico y mental extremo, bajo rendimiento laboral y pérdida de interés hacia el trabajo.
- Acoso laboral (mobbing). Es tan común que quizá ya fuiste víctima. Tiene lugar cuando a una persona se le hostiga de manera psicológica con el fin de que renuncie a su empleo. Llega a ser tanta la presión que se ejerce, que el afectado sufre depresión, ansiedad y puede llegar al suicidio.
- Adicción al trabajo (workaholism). Aparece cuando no se da la oportunidad de descansar los fines de semana o en vacaciones, y se vuelca toda la energía en la vida laboral.
El panorama parece desolador, pero existe solución. En primer lugar, conviene reconocer la existencia de un problema emocional. Posteriormente, a fin de controlar la ansiedad y el estrés, es recomendable cambiar el estilo de vida al:
- Mejorar la alimentación, evitar consumir café, tabaco y alcohol.
- Descansar y dormir lo suficiente (entre siete y ocho horas diarias).
- Aprovechar los espacios de distracción y esparcimiento.
- Hacer ejercicio al menos 30 minutos al día.
- Organizar las actividades laborales y cotidianas.
- No ignorar aquellas situaciones que generen preocupación; soluciona todo a la brevedad.
- Alimentar tu autoestima.
- Reactivar la convivencia con tu pareja, amigos, compañeros y familiares.
A pesar de las contrariedades, siempre considera la importancia de disfrutar el trabajo. Así que modifica los hábitos dañinos y mejora el entorno para que el centro laboral sea más amable con tu salud.
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