Isis María Infante Regalado


De acuerdo con las Guías de práctica clínica que elabora el Consejo de Salubridad General de México, al menos la mitad de la población femenina mayor de 20 años desarrollará en algún momento de su vida un tipo de enfermedad mamaria benigna.


Estas afecciones se definen como un grupo de alteraciones del tejido mamario que no tienen la capacidad de esparcirse por el organismo; sin embargo, presentan múltiples síntomas intensos e incómodos que deben tratarse. Entre las patologías benignas más frecuentes se encuentran la mastalgia (dolor del seno), el fibroadenoma mamario (bulto en el senos), la condición fibroquística (múltiples bultos endurecidos en el tejido), el papiloma interductal (infección en los conductos del seno) y la mastitis (endurecimiento del tejido).


El más común de estos padecimientos es precisamente la condición fibroquística o mastopatía fibroquística, la cual se caracteriza por abultamientos dolorosos en los senos, endurecimiento del tejido y retención de líquido, lo que provoca inflamación, aumento de temperatura e incomodidad. Esta condición es causada por muchos factores, entre ellos el descontrol en los niveles de hormonas como estrógenos o prolactina, el uso inadecuado o excesivo de anticonceptivos orales, el inicio de la vida sexual a temprana edad, el tabaquismo, el alcoholismo, los malos hábitos alimenticios y la hidratación deficiente.


No todo es cáncer, pero ¿cómo saberlo?

La autoexploración es uno de los recursos más importantes que tenemos para detectar cualquier tipo de alteración mamaria, sea benigna o no. Hay que realizarla al menos una vez al mes y estar al pendiente de las modificaciones que pudiesen presentarse; obviamente, la precepción de una mujer constante en sus exploraciones será más completa que la de aquella que lo hace por primera vez o de manera esporádica.


A esto debemos sumar la importancia de los estudios de gabinete o de imagen, pues son una herramienta invaluable para la prevención. La ultrasonografía de seno y la mastografía o mamografía pueden darnos una visión fidedigna del interior de nuestra glándula mamaria, y gracias a ellas es posible determinar la gravedad de algún posible daño al tejido, así como orientar al médico respecto al tipo de tratamiento que se debe seguir.


Dentro de la prevención también es de gran valía cambiar los hábitos alimenticios y generales, así como comenzar una rutina de ejercicio que nos ayude a perder líquidos y grasa excesiva. Hay que recordar que el tejido mamario está compuesto principalmente de grasa, así que controlar el peso nos ayudará a controlar su endurecimiento.


En cuanto al tratamiento médico, cabe destacar que la Homeopatía posee medicamentos excelentes para las pacientes con mastopatía fibroquística y otras enfermedades de las glándulas mamarias, así como para el alivio de los incómodos síntomas que provocan, tratando como siempre la integridad individual y resolviendo desde las alteraciones tisulares (en los tejidos) hasta los descontroles hormonales o emocionales que se pudieran presentar.


Correo: isismainre@gmail.com

Una mirada a la mastopatía fibroquística

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“Las enfermedades mamarias benignas no tienen la capacidad de esparcirse por el organismo; sin embargo, presentan múltiples síntomas intensos e incómodos que deben tratarse”

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