Los medicamentos homeopáticos adecuadamente prescritos tienen la virtud de actuar con suavidad y eficacia en los pacientes pediátricos, ayudándoles a alcanzar una recuperación pronta y segura. Le invitamos a que conozca un poco más sobre este tema.


Por: Juan Fernando González G.


La Homeopatía ha funcionado desde su origen en todas las etapas vitales del ser humano, de allí que pueda administrarse a bebés, adultos y ancianos en forma segura y sin efectos secundarios. Así lo explica el doctor José Antonio Menéndez González, uno de los poquísimos médicos pediatras mexicanos especializados en Homeopatía.


Un médico homeópata ve a su paciente como un todo, aunque hay que explicar que la patología de un infante y un adulto son muy diferentes, señala el experto. “Resulta que un niño es un ser en desarrollo y crecimiento, con cambios muy evidentes, bruscos y marcados en los primeros 18 meses de vida; por ello, hay afecciones comunes de la infancia que son más rápidas en su presentación, en su crisis y en su solución, como diarrea, gastroenteritis, fiebre, catarro, reflujo, así como faringitis o sinusitis, por citar algunas”.


Con los adultos ocurre lo contrario, apunta el especialista, ya que en esta etapa existe una tendencia muy clara a sufrir padecimientos más uniformes y de corte crónico, como la artritis, la diabetes y los eventos cardiovasculares.


La solución, individualizada

El doctor Menéndez González, que posee más de 35 años de experiencia en el ámbito pediátrico, señala que normalmente atiende a los chicos hasta que cumplen 20 años. En el caso de las mujeres, “prefiero canalizarlas con una ginecóloga (si sabe de Homeopatía, mucho mejor) cuando llegan a los 14”.


Sin embargo, y a pesar de su preferencia por la medicina homeopática, el entrevistado advierte que este método terapéutico debe complementarse con el convencional y evitar la confrontación. “Yo trabajo en el templo de la alopatía, el Hospital Ángeles, y resulta que todos me respetan como pediatra y también como homeópata”.


Añade: “El 90 por ciento de mis pacientes cree en la Homeopatía, y me da gusto que sea así porque siento que la medicina alópata abusa de los medicamentos, sobre todo de los antibióticos, los antihistamínicos (para las alergias) y los antitusígenos (contra la tos)”. Claro está, acota el también investigador, “que a los pacientes a quienes les prescribo fármacos convencionales (yo los concibo como un veneno) les doy lo mínimo necesario, con tal de no crearles iatrogenias (efectos adversos que produce el médico en un paciente)”.


El poder de la Homeopatía

Particularmente, advierte el entrevistado, “he comprobado la eficacia de la Homeopatía en casos muy complicados. Un ejemplo es el de una chica que vino a verme porque su bebé se encontraba en una posición pélvica. La mujer recibió una medicación homeopática en el octavo mes de embarazo, y eso fue suficiente para que se acomodara en la postura correcta”.


En realidad, con la Homeopatía se pueden corregir muchas alteraciones, sobre todo ahora que se conocen diversos estudios que demuestran que todo lo que le pasa a la mamá repercute directamente en el bebé, acota el también experto en psicoanálisis y enfermedades psicosomáticas infantiles.


“Yo soy un estudioso de la psicología infantil y es por ello que estoy al tanto de investigaciones que concluyen que incluso el pensamiento de una mamá repercute en un bebé. Un trabajo muy serio, realizado en Dinamarca, establece que las madres que fuman provocan que su bebé se excite, que se mueva más y que esté nervioso. Parece increíble, pero basta con que la mamá piense en el cigarro para que se active la respuesta de los neurotransmisores. De esta forma, si le damos a la mamá un medicamento homeopático para que reduzca sus niveles de ansiedad, entonces el bebé se calmará y dejará de dar patadas en el útero. Está totalmente demostrado”, afirma.


Un ejemplo más, abunda el pediatra, “es el de muchos niños con trastorno de déficit de atención que llegan a mi consultorio medicados con psicotrópicos. Cada caso es diferente y se debe trata en forma independiente; sin embargo, puedo afirmar sin lugar a dudas que todos ellos han dejado de lado los medicamentos alópatas y responden muy bien a los homeopáticos”.


Así, concluye el entrevistado, “la Homeopatía es mucho más noble, placentera y completa que los procedimientos alopáticos. Yo invito a que la gente no juzgue a la ligera, sobre todo si no conocen y no han probado esta terapéutica. Recomiendo, asimismo, que busquen a un homeópata calificado ya que por desgracia hay muchos charlatanes”.


Elaboración: 9 ene 2018 / Última actualización: 17 abr 2018

La Homeopatía, gran aliada de la niñez

“Un niño es un ser en desarrollo y crecimiento, con cambios muy evidentes, bruscos y marcados en los primeros 18 meses de vida; por ello, hay enfermedades comunes de la infancia que son más rápidas en su presentación, crisis y solución”

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El sistema inmune

y los bebés


Un recién nacido tiene un sistema inmune inmaduro, y es por ello que durante los primeros seis meses de su vida se encuentra protegido por las defensas de su madre.


“Su sistema está casi virgen y se activa paulatinamente debido a los estímulos externos. Por ello, decir que podemos fortalecer este escudo protector antes de que nazca es una falsedad o fantasía. Un niño tiene lengua, pero no sabe hablar; tiene dedos, pero no sabe escribir. Sucede lo mismo con el sistema inmune”, indica el doctor José Antonio Menéndez.