Isis María Infante Regalado


El humo de tabaco tiene cerca de 4 mil sustancias químicas, por lo que quienes fuman de manera habitual se exponen a sufrir diversos padecimientos, destacanto el cáncer y las afecciones cardiacas y respiratorias.


La publicidad intenta asociar al consumo de cigarrillos con el éxito, la libertad, el atractivo femenino o la fortaleza masculina. Sin embargo, esta imagen idealizada está muy lejos de ser realidad: sólo en México el consumo del tabaco ocasiona más de 60 mil muertes al año, según la Encuesta Nacional de Salud 2012 (Ensanut), además de que uno de cada seis fallecimientos es causado por enfermedades crónicas cuyo principal factor de riesgo es precisamente el tabaquismo, entre ellas las alteraciones cardiacas (infartos, angina de pecho o hipertensión arterial), el cáncer en todas sus modalidades y la diabetes.


Aunado a esto, debemos recordar que el hábito de fumar se relaciona con varias condiciones que disminuyen la calidad de vida, como la disfunción eréctil, la pérdida visual por daño a la retina y múltiples malformaciones en el embarazo.


Así es. El tabaco provoca muchos efectos adversos en nuestro organismo, y cómo no hacerlo, si se ha encontrado que el humo que genera su combustión tiene alrededor de 4 mil sustancias químicas, 40 de las cuales pueden ser cancerígenas para el ser humano.


Algunas de ellas son:

• Nicotina. Debido a su efecto estimulante, se considera que es la sustancia que provoca la dependencia al cigarrillo (de hecho, es tan adictiva como la cocaína).

• Alquitrán. Es un residuo negro y pegajoso que crea depósitos en los pulmones y que se relaciona con la aparición de cáncer.

• Amoníaco. Se trata de un producto muy usado en la limpieza industrial.

• Butano. Es el combustible doméstico más utilizado en estufas y calentadores de agua.

• Metano. Se emplea para impulsar cohetes espaciales.

• Cadmio. Metal tóxico que está presente en las baterías eléctricas.

• Monóxido de carbono. Gas de desecho que habitualmente es generado por los automóviles.


Por lo tanto, cuando alguien fuma permite que ingrese a su organismo una humeante combinación de sustancias propias de limpiadores, venenos y pilas eléctricas, obvios detonadores de enfermedades.


¿Está en busca de una solución?

Cuando los fumadores desean abandonar su adicción se enfrentan a un gran problema, llamado síndrome de abstinencia, el cual provoca síntomas físicos y mentales muy molestos, entre ellos tristeza y letargo, nerviosismo e irritación, falta de concentración, dificultad para pensar con claridad, ansiedad, falta de sueño, mal humor‚ presión baja, apetito excesivo y aumento de peso, entre otros.


Justamente en ese momento la Homeopatía tiene la posibilidad de combatir al tabaquismo. Existen medicamentos homeopáticos para cualquiera de estos síntomas y, aún mejor, para disminuir la necesidad experimentada por quienes sufren adicción al cigarrillo.


Phosphorus, Nux vomica, China officinalis, Arsenicum album, Caladium y hasta el propio Tabacum, entre muchos otros, son medicamentos utilizados con efectividad en fumadores crónicos. Sin embargo, hay que recordar que la individualidad de cada paciente es el secreto para lograr el éxito en el tratamiento homeopático.


Correo: isismainre@gmail.com

El tabaco y sus riesgos

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“Quien fuma permite que ingrese a su organismo una humeante combinación de sustancias propias de limpiadores, venenos y pilas eléctricas, obvios detonadores de enfermedades”.

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